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domingo, abril 26, 2009

Ponyo



Pues ayer fuimos a ver la nueva del Estudio Ghibli, "Ponyo", como nunca había visto yo una película japonesa en el cine (en el Renoir de Princesa), en versión original con subtítulos, ¡pero que ilusión más grande! Por supuesto como ya esperábamos Nadia y yo, no nos defraudó ,si no más bien todo lo contrario. Salimos del cine, al igual que el resto de los aproximadamente otros 80 adultos de la sala (prácticamente su capacidad máxima), con una sonrisa de oreja a oreja y canturreando "Ponyo, Ponyo" con ojos acuosillos. Me sorprendió, pero también me alegró, el número de "ohs", "ahs", "ays" y risas despreocupadas, casi infantiles, que se pudieron escuchar entre la audiencia a pesar de la ausencia de niños. Nosotras las primeras, claro. Qué maravilloso que los adultos (y unos cuantos) aún podamos tener una reacción emocional tan inmediata, instintiva e inocente frente a una historia como ésta.

Pero es que son unos personajes cuidadísimos, como el dibujo, como la música, las voces, los créditos. Es una película hecha con amor a la obra. Es básicamente la historia de una pececilla con poderes mágicos que entabla amistad con un niño encantador, Sosuke, y desde entonces sueña con ser humana. Y lo consigue, a pesar de la oposición de su padre, un antiguo hechicero humano que detesta a la especie por su enorme capacidad destructiva y absoluto desprecio por la Naturaleza y la conservación de ésta. Las abuelillas del centro de mayores, los padres de Sosuke y las señales que se hacen entre ellos usando focos y el código morse, la encantadora casita destartalada, casi irreal, al borde del acantilado, las minúsculas hermanitas de Ponyo, son todos elementos que hacen de la película casi un hechizo para deslumbrar y conmover, como pocas películas de animación de la gran pantalla pueden hacer hoy en día.

En fin, que corráis a verla si aún no lo habéis hecho. Simplemente no os la podéis perder.

Lo que hubiera dado por ver "El Castillo Ambulante" en este formato, a lo grande y alto y claro, y con Kimura Takuya (ay) doblando a Howl...

domingo, febrero 01, 2009

Diana Wynne Jones - Castle in the Air


Ya sabéis que gracias a la adaptación a película de animación del Studio Ghibli llegué al libro original, y a la autora, Diana Wynne Jones. Durante una temporada me leí todo lo que pude encontrar de ella, y en especial me encantaron el propio "Howl's Moving Castle" y los libros de las crónicas de Chrestomanci. La autora tiene una narración muy agradable de seguir y una imaginación sin límites, así como un gran sentido del humor. Me parece muy recomendable para cualquier amante de la literatura fantástica.

Acabo de terminar "Castle in the Air", que se anuncia como una secuela de "Howl's Moving Castle". Al principio, y aún cuando se advierte por adelantado que los protagonistas son distintos y que sólo tienen en común el universo en el que se desarrollan ambas historias, resulta bastante sorprendente el hecho de que parecen libros completamente distintos. El nudo de la historia ya está más que terminado cuando los personajes se adentran en Ingary, el país de Howl, Sophie y los demás. De hecho, gran parte del libro tiene mucho más en común con los escenarios e historias de "Las Mil y Una Noches". Es la historia de un mercader de alfombras que por una serie de hechos mágicos (lo habitual, alfombras mágicas, lámparas maravillosas, estas cosas) se enamora de la hija del sultán y debe ir a rescatarla cuando un genio la secuestra.

Ha sido una lectura muy entretenida, y me ha gustado mucho volver a ver a Howl, Sophie, Suliman, Lettie y Calcifer, sobre todo cuando ya no esperaba que aparecieran. Todos siguen siendo genio y figura con respecto a sus papeles en el anterior libro, con algún giro inesperado. Es una buena historia, pero no alcanza la complejidad y el encanto de la primera historia. Puede contribuir a mi impresión el hecho de que las historias sobre alfombras mágicas y perlas del desierto no me atraen mucho, y ésta tampoco innovaba mucho sobre los elementos habituales de estos cuentos.

Sigue siendo una buena historia, no obstante, y seguro gustará mucho a todo lector que haya disfrutado el primer libro. Si no, siempre queda Chrestomanci, que recomiendo muy mucho.