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martes, junio 16, 2009

Kisarazu Cat's Eye


Estoy justo a media hora de terminar esta serie (ayer me lié y me dieron casi las 2, de milagro estoy tan despierta hoy). Me quedan las dos películas, que veré sin ninguna duda, porque la he disfrutado mucho.

El tipo de historia, o más bien el ambiente en el que se desarrolla, está en la línea de "Stand up!", "Tiger and Dragon" y algo menos de "Ikebukuro West Gate Park" (que quizás es demasiado marginal para compararla). Ya sabéis que las tres series me encantan, sobre todo las dos primeras. Se trata de la vida del Japón más local, con todos sus complementos (el tonto del pueblo, la ligerita de cascos, el aniñado-afeminado con estudios, las leyendas lugareñas, etc).

Me parece además un tratamiento muy positivo del tema de la enfermedad terminal. El personaje de Okada Junichi es Bussan, un chico de Kizarasu (Chiba) que juega desde el instituto en un equipo de béisbol amateur con su grupo de amigos de infancia, Ucchie, Bambi (que no es otro que Sakurai Sho, por el que me he descubierto algo de debilidad recientemente - sospecho que ya al único Arashi que no miro con atención es a Aiba), Master y Ani (llamado así por ser el hermano mayor de la estrella del equipo de béisbol del instituto local, interpretado por un jovencísimo Narimiya Hiroki). A los 21 años descubre que tiene cáncer, y que le quedan 6 meses de vida. A partir de entonces, la historia, en vez de hundirse en sentamentalismo y el seguimiento detallado de la terrible evolución de la enfermedad, se centra en la curiosa decisión de Bussan. Inspirado en el manga "Cat's Eye" de Hojo Tsukasa (otro detalle que me encantó, verles haciendo cosplay de Ryo Saeba tenía que conmover a una fan de "City Hunter", ¿y la referencia a "Touch"?), decide formar un grupo con sus amigos, en principio de ladrones con afán justiciero, pero al final acaban haciendo un poco de todo (hasta formar una banda de música desternillante) mientras van resolviendo sus problemas personales y los de su entorno.

Es otra de esas series con personajes secundarios sin desperdicio. El padre de Bussan, el barbero local que tiene que ser instruido por su hijo (porque en realidad el título de peluquera era de la difunta madre de Bussan), la madura showgirl, la novia cortita y descocada de Bambi, el tonto del pueblo (ex-estrella juvenil de béisbol, ahora alcoholizado), la discreta profesora cuarentona de literatura que en secreto libera sus frustraciones creando bombas, cazando sapos para introducir en los bolsos de sus desagradables alumnas gal y otras lindeces, entre otros. Muy curiosamente, se repiten actores de las otras tres series que mencionaba, no sé si porque son papeles habituales suyos. El que hiciera del hermano payaso y enervante en "Tiger and Dragon", y de policia pervertido en Ikebukuro, vuelve a aparecer, de entrenador payaso, pervertido y enervante. ¿Encasillado?

En resumen, es una serie conmovedora y muy divertida. Nada de los hartones de llorar de las pelis de enfermedades terminales de Kame y Yamapi (Kami-sama, ese Kame-chan primero inválido, luego cieguito, *sob, sob*). De hecho creo que hubiera pasado a otra cosa en caso de encontrarme que el paso por el trillado tema de Okada iba a ser igual. Afortunadamente no lo ha sido. De lo que me alegro mucho, ya que es una pena desperdiciar el talento que tiene el hombre para la comedia. Muy, muy bien.

Habiendo jugado a los juegos de Ouendan y siendo hermana de un tremendo fan de los mismos, me hizo muchísima gracia encontrarme con este extraño grupo pop cómico (Kishidan) en el que estoy convencida alguien encontró inspiración para el juego. Sirva de ejemplo la foto, ¿nos suena? Pues aún más si viérais la coreografía. Osu!

viernes, febrero 20, 2009

Bloody Monday



Nunca he sido y nunca seré muy aficionada a las historias sobre las armas biológicas, epidemias y otras formas de apocalipsis. La carrera a contrarreloj que se genera suele ser mortalmente aburrida, si no simplemente infumable. Para más aquél siempre vienen acompañadas por un catálogo de síntomas de lo más escatológico. Entiendo que en la imaginación colectiva un virus no puede ser muy peligroso si no se presenta con pústulas y vómitos de sangre.

Sin embargo, "Bloody Monday" me ha encantado. Quizás porque los síntomas se vieron reducidos a su expresión mínima. Quizás porque la historia no se centraba tanto en el virus sino en la persecución de los terroristas por un estupendo ejemplar del noble héroe rebelde, el que, con el fin de salvar el mundo, hace uso de prácticas no del todo aceptadas legal o socialmente. El modelo Robin Hood está ya un poco visto, y no se puede llamar muy ingenioso en estos días. En este ocasión el héroe es un talentoso hacker. Con el fin de determinar su bondad, el equipo de los malos dispone también de un hacker, que, naturalmente dadas las circunstancias, no sólo es menos eficiente y valiente, sino considerablemente menos agraciado.

En resumen el argumento es que Takagi Fujimaru, alias Falcon, un joven estudiante de ocupación y hacker de devoción, decide colaborar con la policía en un caso de bioterrorismo. En breve su misión se convierte en una cruzada personal cuando su padre tiene que huir al ser acusado de colaborar con los terroristas. Éstos, liderados conjuntamente por un científico loco (pero siempre estiloso y bien peinado, esto es Japón) y un hierático profeta igual de cuerdo, parecen también tener un peculiar interés en conducir al muchacho al lado oscuro. Lo cierto es que éste es el tipo de malo concebido como ornamento del bueno, un malo retorcido, que se regocija en una maldad que no parece tener mayor motivación que la maldad en sí. Es un malo creado para mejor lucimiento y mayor gloria del bueno. No es mi tipo de malo favorito en absoluto, aunque tenga, no lo dudo, una función clara en el argumento.

Sin embargo, sí me ha parecido muy acertada la construcción del héroe como un chico sencillo y bastante normal (bien por Miura Haruma, natural que fuera actor revelación el año pasado), con el desarrollo emocional esperado para su edad y no más, con un círculo de amigos igualmente normal (para Japón, en mi círculo como adolescente nadie lucía un estilismo tan estupendo para ir a clase), relaciones familiares y afectivas en general también bastante normales. Me ha gustado también mucho el devenir entre duda y absoluta confianza generado a partir de varios personajes secundarios cercanos al protagonista. Me encanta que derepente lo familiar sea extraño, y lo extraño familiar. Aún así la última vuelta de tuerca de este tipo no me pareció lo suficientemente justificada y anunciada, cuando el personaje menos visible y más insignficante de toda la serie resulta ser clave en la trama, el origen de casi toda la acción. Que conste que no especifíco más por no chafarle la trama a nadie, ya que voy a recomendar la serie. Qué propia yo.


Las breves explicaciones sobre informática, seguridad y otros conocimientos digamos "técnicos" me han gustado muchísimo también. Qué le hacemos, me hacen ilusión estas cosas, la misma que los artificios de circo. Como laica, no sé hasta que punto toda esta información es veraz (me sigo preguntando qué motivaría que un profesional decidiera borrar el rastro de un archivo simplemente arrastrándolo a la papelera de reciclaje), pero daba esa impresión y funcionaba bastante bien. Otro detalle que me ha encantado (simple que es una) es la advertencia al final de cada episodio a efectos de que la acción de hackear está contemplada como un crimen en el código penal japonés, así que, por favor, abstengase, querido público, de practicar esto en casa. Es que estos niños de hoy en día son así, te das la vuelta un minuto y te están hackeando el servidor central del FBI.

Una mención para el científico loco. De nuevo, Narimiya Hiroki, alias "el novio guapito de Kagen no Tsuki", hace otro de esos papeles correctos, finalmente convincentes, pero perfectamente olvidables. Al final creo que le estoy encontrando entrañable con tanto secundario aceptable. Reconozco que tendría curiosidad en verle de protagonista, por si fuera capaz de mayor profundidad o intensidad. Aún le queda un trecho para mi Top 10, constancia quede de ello.

Un buen thriller. Recomendado.

p.d: Atención al detalle en el cartel publicitario. La serie la retransmitían los sábados a las 7:56 pm, ni un minuto antes ni uno después. ¿Cuál será el problema en retransmitir en horas con cifras redondas?

miércoles, enero 28, 2009

Sushi Oji!


En realidad escribo sobre este dorama a medio camino de terminar el siguiente, je je. Como que me quedo a comer en la ofi y aprovecho para ver episodios. Y como me engancho rápido, se me acabarán las series, pronto, ¿o no? (noooo, qué va, ésa es la maravilla del dorama).

Sushi Oji! es una serie gourmet, a lo Yakitate!! Japan, que cuenta las hazañas de un héroe de la cocina que quiere aprender todas las técnicas habidas y por haber para así llegar a ser el mejor conducido por alguna razón poco egoísta (si no, sería el engreído de turno al que siempre gana el héroe). Éste es además un personaje traumatizado por una experiencia infantil trágica y algo ridícula, que hace que la visión de ojos de pez le vuelva completamente loco temporalmente, dotándole de una fuerza extraordinaria. Su misión será la de descubrir sobre su pasado, y encontrar a su madre y hermano.


A Domoto Koichi solo le había visto antes en Remote, y era un papel serio, si bien resultaba bastante cómico en ocasiones por el contraste con otros personajes, y por la misma falta de plausibilidad del personaje (un hikkikomori siempre peinado, afeitado y vestido impecablemente, ¿con qué propósito además del de alegrarle la vista al televidente?). Sin embargo el papel de Sushi Oji es muy gracioso (entre otras cosas) por la cantidad de muecas extrañas y momentos de enfrentamiento con su propia insignificancia, como cuando tiene que usar una técnica de lucha perfectamente inútil, pero que a mí me parece desternillante, la tortuga de Okinawa. Un ejemplo (en movimiento gana mucho):

Al hermano, el "Lobo del Sushi" (toma ya), lo interpreta Narimiya Hiroki, un actor que siempre me cae bien pero tarda un poco en convencerme con el personaje, haga de lo que haga, como me paso en Honey and Clover con su Morita-san (al final acabé viéndole en el papel, pero al principio simplemente no era el personaje que tanto me gustaba en el anime). También le recuerdo en la entrañable Stand up!. Aunque para Nadia y para mí, porque nunca nos acordamos de su nombre, siempre será "el novio guapito de Kagen no Tsuki" (película muy desafortunada que tiene entre sus pocas virtudes el hecho de que a Haido le sientan divinamente las extensiones, ja ja).

La serie es realmente divertida, una de esas loquísimas con secundarios variopintos, bastante caricaturescos en general pero apropiados para la historia: la venerable maestra marimandona, el cobarde y malicioso crítico gastronómico, el kouhai de intenciones poco claras y talento discutible que además es heredero de la mafia, o un desfile de chicas que, por mucho que admiren al príncipe del sushi, siempre acaban enamoradas del secundario más secundario del capítulo (para nueva sorpresa del protagonista, que nunca escarmienta).

Me han hecho también bastante gracia los rivales de Sushi Oji, y el análisis a lo RPG al principio de cada duelo (Edad, Experiencia, Velocidad, y otros parámetros del personaje). Quizás de los más ridículos es el representante de España (de origen japonés, pero es el encargado de la sucursal madrileña del restaurante principal de la serie). Atención al atuendo, con capa de grana y oro (!) incluida:

En fin, que si os apetece una serie completamente exagerada pero muy entretenida, ésta es una buena opción. Tiene película, o eso creo, que no he visto pero veré. ¡Si la encuentro!